Un tipo pide plata en tuiter. Dice que necesita reunir algo más de 50 millones de chelines tanzanos para pagar la fianza de un preso colombiano, acusado de introducir drogas a ese país africano. Leyéndolo así, de manera desprevenida, no suena muy seria la cosa, así que decido ir más a fondo.
El tipo da su cuenta de ahorros personal y asegura que responde por cada centavo con su reputación y su vida. ¿Cómo saber si tiene una buena o mala reputación? O dudosa. ¿Responderá con su vida por cada peso? ¿Quién le va a cobrar? Algo melodramática su oferta a cambio del dinero. Sigo indagando.
Dice que su causa es la libertad de un caleño que hace ocho años decidió celebrar sus veintiocho en las bellísimas playas de ese país sobre el océano Índico, pero que terminó encarcelado en una tierra extraña donde jamás le dijeron con exactitud qué sustancias le habían encontrado, o dónde, o qué cantidad, nada por cinco largos años hasta que fue absuelto porque la Fiscalía jamás pudo probar las acusaciones, y donde fue recapturado a los pocos minutos de ser liberado porque allá sí se puede juzgar dos y más veces a una persona por los mismos hechos. Además, en lengua swahili.
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