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Johana Fuentes
Puntos de vista

Esta vez tampoco fue

La lluvia de críticas que recibió el gobierno al presentar la reforma política sin cambios en la estructura de la organización electoral (Consejo Nacional Electoral y Registraduría), rápidamente fue frenada con una promesa que también se incumplió: Apoyar la iniciativa de Humberto de la Calle y Ariel Ávila en ese sentido.

Después de la vergonzosa elección de los magistrados del CNE –donde reencaucharon a varios quemados de las elecciones legislativas sin importar que sobre algunos pesaran serios cuestionamientos–, los senadores Ávila y De la Calle propusieron despolitizar este órgano creando un sistema de méritos para la elección de sus integrantes, como debería suceder en cualquier país serio.

En su momento, la idea parecía tener acogida. Desde el ministro del Interior hasta el presidente del Congreso, manifestaron su respaldo. “La reforma política tiene dos brazos: la reforma contra el clientelismo corrupto (lista cerrada paritaria con financiación estatal segura y equitativa) y la reforma al origen del Consejo Electoral ya radicada por De la Calle y otros que también será tramitada”, dijo Roy Barreras en ese entonces.

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