
Aunque en la reforma tributaria se incluyó un artículo para que las iglesias paguen impuestos por actividades que no están relacionadas con el culto, la educación o la beneficencia, la iniciativa está en la cuerda floja por cuenta –entre otras cosas– del oportunismo y la doble moral del Partido Liberal.
Pese a que los liberales se declararon como parte de la coalición de gobierno, han sido –comandados y siguiendo las instrucciones de César Gaviria– los que más palos en la rueda le han puesto al avance de la tributaria en el Congreso. Esta semana definieron un listado de líneas rojas o puntos que piden cambiar del texto de la reforma y entre ellos está el no gravar a las iglesias.
Es bien sabido que el Partido Liberal es lo menos liberal que hay en Colombia. Con tal de mantener la burocracia y el poder es capaz de traicionar las ideas que supuestamente dice defender. No sorprende que esta vez tampoco sea la excepción, pero sí indigna que esconda sus verdaderas intenciones bajo el argumento falaz de defender la libertad de cultos.
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