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María Jimena Duzán
Puntos de vista

¿Ahora los ateos son el nuevo enemigo interno?

Lo que está sucediendo en la Policía colombiana en materia de libertad de cultos es muy grave. El nuevo director, mayor general Henry Sanabria y su subdirectora, la brigadier general Yackeline Navarro Ordóñez, están imponiendo su credo religioso sin ningún pudor, desconociendo e ignorando la libertad de cultos que existe desde la Constitución de 1991.

Ambos son profundamente creyentes y pertenecen a la congregación de los marianos, una asociación de la Iglesia católica que profesa el culto a la Virgen María. En un país donde existe la libertad de cultos, su devoción por la Virgen María debería ser un asunto de su órbita íntima. Sin embargo, en esta ocasión, esas fronteras se han transgredido de manera rampante.

Miren las disposiciones ordenadas por la nueva dirección de la Policía: el día debe iniciarse con una misa que incluye una oración a la Virgen y debe terminarse con otra. Todos los actos públicos que se realicen en la dirección de esa institución deben ser precedidos por una oración a la Virgen, y, para rematar, hay la orden de rezar el Rosario por lo menos tres veces al día.

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