
Ricardo Bonilla es tal vez una de las personas más influyentes dentro del gobierno de Gustavo Petro. Fue su asesor económico en la campaña, secretario de Hacienda de Bogotá durante su alcaldía y fuentes me confirman que además es de los pocos que en materia económica le habla al oído al hoy presidente. Por eso no causó mucha sorpresa cuando se conoció el anuncio de que fue nombrado como la cabeza de la Financiera de Desarrollo Territorial, Findeter. Lo que sí pasó de agache fueron las irregularidades en su designación.
Findeter es un banco de segundo piso del gobierno nacional que otorga créditos y maneja billonarios recursos públicos para generar desarrollo en las regiones, por eso es muy importante que su cabeza sea una persona idónea para el cargo y que su designación se haga de manera transparente, con estricto cumplimiento de los requisitos legales y de cara a la opinión pública. Eso no ocurrió.
Caracol Radio reveló que a pesar de que Findeter le pagó a una firma cazatalentos 132 millones de pesos para escoger al candidato más idóneo, los nombres presentados no fueron tenidos en cuenta. Pero eso es solo el comienzo del escándalo. Esta columna pudo verificar que el concepto que realizó la firma fue escondido y no presentando a la opinión pública. ¿La razón? El documento excluía el nombre de Ricardo Bonilla por no cumplir los requisitos del manual de funciones, ya que fue el peor calificado de los seis candidatos preseleccionados.
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