
“Veremos si este 3 de marzo Maltés y el Comité de Paro marcharán también contra ellos mismos, pues hoy no hay ningún centro de investigación serio que niegue el impacto de los bloqueos en lo que está pasando en las plazas de mercado del país”.
Por: Sebastián Nohra
El presidente de la CUT, Francisco Maltés, anunció tres nuevas jornadas de paro en una delirante entrevista en Blu Radio el pasado jueves. El dirigente sindical dijo que esta vez protestarán por la inflación. Tuvo el tupé de culpar a la Superintendencia Financiera y a los bancos, mientras negaba algún vínculo entre el factor monetario y la parálisis productiva que sufrieron varios sectores el año pasado con el momento que vive nuestro alicaído peso. Terminó pidiendo bajar la tasa de usura y bloquear la importación de insumos para frenar la inflación. Una receta algo exótica.
Veremos si este 3 de marzo Maltés y el Comité de Paro marcharán también contra ellos mismos, pues hoy no hay ningún centro de investigación serio que niegue el impacto de los bloqueos en lo que está pasando en las plazas de mercado del país. Ya lo había advertido Juan Daniel Oviedo en julio de 2021 y los datos son claros: el motor de la inflación (6,94 por ciento interanual) es el sector de alimentos y bebidas que acumula un 20 por ciento, mucho más del doble que el promedio de la región, y la inflación subyacente (sin contar alza de precios en alimentos y energía) está por debajo del 3 por ciento. Después de los bloqueos, productores y comerciantes han tenido que convivir con una escasez internacional de insumos y contenedores que es ajena a las decisiones del Gobierno y ha presionado toda la cadena de precios.
Pero lo principal de esa entrevista es que fue una gran vitrina para detectar una lucha política e ideológica que hay de fondo, estimulada por todos los sectores que orbitan el Comité de Paro: que la inflación no es esencialmente un fenómeno monetario y que un gobierno para atacarla puede —y debe— manipular el sistema de precios a su antojo. Es un esfuerzo por generar un clima de opinión creciente para que se abra la posibilidad a que un gobierno pueda, eventualmente, reclamar las llaves del Banco de la República. Han hecho un trabajo de divulgación sostenido por cuestionar una de las cosas que mejor funcionan en el Estado: la independencia del Banco de la República del Gobierno y que su principal mandato sea preservar el valor de la moneda.
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