
La disociación entre el discurso de este gobierno y la realidad en los frentes de batalla ha logrado anestesiar a gran parte del establecimiento colombiano que sigue promoviendo una guerra injustificada.
La grabación revelada por la revista Cambio y Noticias Uno, en la que se escucha al general Jorge Hernando Herrera Díaz admitir una alianza con el grupo narcotraficante Los Pocillos, evidencia la descomposición de nuestras instituciones. “Esa es la puta guerra”, dice el general Herrera, al justificar sus alianzas con el crimen. Y tiene razón. Nuestra guerra, sufrida por algunos más que por otros, es la causante de que los colombianos seamos lobos para los colombianos.
Así lo confirma también lo revelado por Blu Radio sobre el excomandante de las fuerzas militares, general Leonardo Barrero, que según la Fiscalía es alias el Padrino, miembro de la organización narcotraficante La Cordillera. El general además ha tenido contratos entre 2018 y 2021 con el Ministerio del Interior, más específicamente con la dirección de derechos humanos. Es un escándalo que el cargo más importante de las fuerzas militares colombianas estuviera al servicio de los mafiosos.
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