
A pesar de que el presidente Gustavo Petro había advertido en campaña que iba a reducir el presupuesto del Ministerio de Defensa, la decisión tomada esta semana por el ministro Iván Velásquez de disminuir en 800 000 millones de pesos el dinero de su cartera causó revuelo. Lo cierto es que Colombia sigue en una guerra muy costosa consigo misma, y como plata es lo que no hay, es indignante que el gobierno de Iván Duque, que se decía de austeridad, le haya dado rienda suelta a su ministro de Defensa, Diego Molano, para que aumentara de forma injustificada los gastos antes de su retiro. Y puede ser más indignante aún si se comprueba que estos gastos injustificados responden a una posible nómina paralela creada por un ministro derrochón.
La llegada de Molano a inicios de 2021 al Ministerio de Defensa implicó un aumento injustificado en los gastos de la entidad, especialmente en la contratación directa. Por ejemplo, entre 2020 y 2021 el plan de compras de la entidad aumentó un 128 por ciento. Además, mientras entre el 16 de noviembre de 2019 y el 26 de enero de 2021 se suscribieron 58 contratos por prestación de servicios, desde el 27 de enero del 2021 ––fecha en la que entró Molano al ministerio–– hasta el 31 de diciembre de ese año estos contratos pasaron a 221, es decir, aumentaron un 281 por ciento.

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