
Imposible olvidar las imágenes en los noticieros de televisión de hombres y mujeres guerrilleros que regresaban a rehacer familia a los pueblos cargando bebés alegres y armas silenciadas y atravesando ríos y caminos acompañados de militares que habían sido sus enemigos.
Gratitud sincera a los hombres y mujeres que lo lograron en dedicación exclusiva, audacia y valor. Tomaron decisiones, establecieron agendas viables y desde posiciones adversas se amarraron a la mesa hasta cerrar el Acuerdo, que fue señalado por el Consejo de Seguridad de la ONU y por muchos países y analistas como el aporte más serio a todas las negociaciones de paz en este siglo.
No hay espacio para nombrarlos a todos y todas y al mismo tiempo hay que expresar plena gratitud al expresidente Juan Manuel Santos que, como jefe de Estado, cargó la responsabilidad mayor y las decisiones cruciales; a Sergio Jaramillo, Humberto de la Calle, los generales Flores y Naranjo y muchos otros, y a mujeres como Elena Ambrosí y Mónica Cifuentes y sus compañeras. Igualmente, en las Farc, a Rodrigo Londoño, Pastor Alape, Pablo Catatumbo, Carlos Lozada, Victoria Sandino, Alejandra Nariño (Tanja) y otros y otras. Y por supuesto a los países garantes.
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