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Sebastián Nohra
Puntos de vista

Avianca nos cogió por tontos

El proceso de integración entre Avianca y Viva ha sido un estupendo cuadro de lo que es el capitalismo colombiano: enormes empresas que logran capturan a los reguladores y crean mercados oligopólicos y poco móviles por décadas. Empresas y Estado, hermanados, diseñan una institucionalidad con barreras de entrada y poco fértil para que la competencia desafíe al grande. Es el mercantilismo versión criolla que lúcidamente describió Adam Smith en La riqueza de las naciones.

Smith decía que “los comerciantes del mismo rubro rara vez se reúnen, incluso para entretenimiento y diversión, pero la conversación termina en una conspiración contra el público, o en alguna estratagema para aumentar los precios”. En este caso, la conversación terminó en una estrategia para que la aerolínea más grande se quedara con la principal low cost, y así, controlar el 100 por ciento de varias rutas intermedias y una enorme porción de los mejores slots de El Dorado. Toda una conspiración contra el público, como lo denunció Smith.

Mis fuentes y mi olfato me dicen que la integración está cerca a aprobarse y un holding controlará el 65 por ciento del mercado. Si me equivoco, cosa que sería muy positiva, eso no borra la cadena de abusos y episodios lamentables que ha sido una de las novelas empresariales de este siglo.

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