Esta columna trae desconocidos elementos en la investigación que venimos desarrollando de los megacontratos de infraestructura entregados a compañías asociadas con Emilio Tapia, el cerebro criminal detrás del carrusel de contratación de Bogotá y del desfalco de Centros Poblados. Al escándalo se le adicionan contratos en Bolívar y Cesar que todos suman más de un billón de pesos, y la estrategia de cómo juntan empresas en los diferentes consorcios para las mismas licitaciones, con el fin de siempre asegurar ser los ganadores. Con cara ganan los corruptos y con sello perdemos los colombianos.
Hagamos un recorderis de los hechos más relevantes hasta ahora para los que acaban de llegar a la historia.
En las dos columnas anteriores demostramos con evidencia cómo 600.000 millones de pesos en licitaciones en Santander y Cesar han sido asignados a múltiples consorcios que tienen como accionista mayoritaria una inexperta empresa llamada Global Designs and Buildings SAS Zomac. Esta sociedad, creada el 3 de agosto de 2021 en Morroa, Sucre, según los registros públicos, se encuentra ubicada en una casa inhabitable que está en escombros, donde no existe ni un escritorio ni una oficina.
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