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Mauricio Rodríguez Múnera
Puntos de vista

Crisis de liderazgo

Winston Churchill afirmó que el problema que tenían muchos líderes era que estaban más interesados en figurar que en servir. Pienso que esa afirmación es aplicable a la Colombia de hoy, y es una de las principales razones por la que el país se encuentra sumido en la polarización, la incertidumbre y la desconfianza. Todo lo cual le hace mucho daño a la democracia, a la economía y a la calidad de vida cotidiana – los ciudadanos pagamos los platos rotos de la batalla entre los egos de los hombres y mujeres que luchan por el poder.

Los dos principales Talones de Aquiles de los líderes son la falta de integridad y la arrogancia. La integridad, concebida como el estricto apego a la ley, un comportamiento ético impecable ( “Que cada uno de tus actos sea digno de un bello recuerdo” – exige uno de los imperativos morales de Kant), y la coherencia entre lo que se piensa, se siente y se hace. En cuanto a la arrogancia, es esa autoestima excesiva que hace creer a los líderes que son seres superiores cuyas ideas no admiten discusión y mucho menos transformación.

Dos observaciones relacionadas con estas graves fallas : la corrupción de muchos de los que lideran va in crescendo, mientras las autoridades son incapaces de evitarla o sancionarla, siendo cómplices en no pocos casos. En mis frecuentes viajes a diversas regiones de Colombia, a lo largo de los años registro con enorme tristeza y preocupación cómo el acceso al poder ha ido dejando de ser un medio para servir – Liderar es servir – y se ha convertido en un camino fácil para el enriquecimiento personal.

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