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Martín Jaramillo Ortega
Puntos de vista

Don Guillermo Ruiz

El plan siempre era el mismo: dos docenas de donuts, varios tarros grandes de tinto y sentarse por horas en el estudio de don Guillermo Ruiz Bonilla a hablar de fútbol, fútbol y más fútbol. Su estudio era un museo del fútbol nacional e internacional. Balones Golty de todos los tamaños y clubes, libros de cuanto club se le ocurriera, fotos con grandes ídolos del fútbol mundial y un gran arsenal de premios y reconocimientos. Podía quedarme horas enteras oyéndolo contar historias que solo me hacían pensar que, esta vez sí, todo tiempo pasado fue mejor.

Si bien era psicólogo, periodista y dirigente, la estadística era su gran pasión. Antes de que existiera Excel o de que se volviera famosa la frase de Juan Manuel Lillo: “Las estadísticas son como las tangas, porque dejan ver todo menos lo más importante”,

Don Guillo ya había labrado un camino dedicado a la recolección y el análisis de datos en el fútbol.
Claro está, Guillermo Ruiz fue el mayor conocedor de la historia futbolística colombiana porque justamente él hizo parte de ella. Como reclutador de jugadores –lo que hoy se diría: “agente”– Guillermo viajó por el mundo para importar talento. Contaba, por ejemplo, cómo había sido viajar a Argentina para traerse a Ernesto Juan 'Cococho' Álvarez, quien a mitad del entrenamiento se volaba la tapia de la sede del Deportivo Cali en Pance porque tenía una novia esperándolo en un taxi. Guillo era el encargado de buscarlo de vuelta y de “hacerlo comportar”. Aun así, su ojo para el talento era prodigioso y el tiempo siempre le daba la razón. Cococho se cansó de hacer goles vestido de verde mientras era dirigido por Carlos Salvador Bilardo.

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