
En su obra La vejez, escrita en 1970, Simone de Beauvoir quiso romper el silencio de la sociedad frente a esta etapa de la vida, “…la vejez parece una especie de secreto vergonzoso del cual es indecente hablar”. Reflexiona sobre la vulnerabilidad de los ancianos. Ella misma a sus cuarenta, sintió que la vejez le estaba llegando. Con varios ejemplos muestra que los viejos son invisibilizados, marginados y desvalorizados. Esa “marginación”, dice, impide que se les mire con la ternura y compasión que se siente por los niños, a pesar de que también son frágiles y vulnerables.
Desde los años 60 se comenzó a estudiar en Estados Unidos la socioeconomía de la población mayor, y se la ha denominado de varias maneras: “economía de las canas”, “economía plateada”, o “silver economy”. El asunto de la vejez adquiere relevancia porque su peso relativo ha ido aumentando.
Y esta no es una alerta menor. Las cifras de la Ocde, del BID, de la Cepal, de Unesco y de la OMS, coinciden en el impacto del cambio demográfico generado por la menor natalidad y el aumento en la esperanza de vida. El BID en su informe “La Economía Plateada en América Latina y el Caribe. El envejecimiento como oportunidad para la innovación, en emprendimiento y la inclusión, 2020”, muestra que esta es la región del mundo que más rápido se está envejeciendo, y se proyecta que en 2050 alrededor del 27.5% de la población será mayor de 60 años. El estudio “Colombia envejece, 2020” de Fedesarrollo, Fundación Saldarriaga Concha, Proesa y Dane, estima que en 2050 el 23% de la población nacional será mayor de 60 años.
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