
Pocos oficios son tan importantes como el de ser maestro; un maestro transmite valores y conocimientos, inspira, motiva y guía. Hay maestros que influyen en las vidas de sus alumnos para siempre. En Colombia, la retribución por esta noble tarea no siempre es justa. De acuerdo con su escalafón, un maestro del sistema de educación pública gana entre 2.500.000 y 12.500.000 pesos. A aquellos que ganan menos les suelen tocar las condiciones más adversas, como impartir clases en zonas controladas por grupos ilegales, tal como les ocurre a muchos maestros en Cauca y Nariño, solo por citar un ejemplo.
Sin embargo, como Colombia es un país de contrastes, existe un pequeño grupo de profesores cuyos ingresos mensuales oscilan entre los 25 y 50 millones de pesos. Esta retribución está reglada por un sistema que premia la excelencia académica. Este mecanismo, en teoría, reconoce el desempeño sobresaliente de profesores en actividades de docencia y extensión, otorgando puntos salariales adicionales a docentes que cumplen con ciertos criterios de evaluación.
En la Universidad Distrital Francisco José de Caldas, la asignación de estos puntos tiene al actual rector Giovanny Tarazona y a dos exsocios suyos denunciados en la Fiscalía, y a los profesores denunciantes, Jorge Ramírez y Eusebio Rangel, con amenazas de muerte. Tarazona, además de educador, ha sido empresario. En 1999, junto a su amigo Javier Parra, adquirieron la mayoría de las cuotas de una sociedad dedicada a la consultoría llamada Grupo Kaizen. Cinco años después vincularon a la empresa a otro amigo, Carlos Alberto Tuta.
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