
Como usuarios de telefonía celular, disponemos ahora de una herramienta para protegernos del excesivo número de llamadas no deseadas que realizan operadores de telecomunicaciones, entidades financieras y otras empresas en su intento por vendernos productos y servicios.
Cada semana, recibo mínimo entre tres y cinco llamadas de operadores de telecomunicaciones. Siempre es lo mismo: ofertas para adquirir servicios adicionales, invitaciones a cambiar de operador o paquetes de financiación para nuevos equipos. No pocas veces las llamadas se cuelgan en los primeros 10 segundos de la conversación. La insistencia de llamadas, particularmente de Claro, es notable, seguida muy de cerca por Tigo, Movistar y ETB. A pesar de mis solicitudes respetuosas para que retiren mi número de sus bases de datos, las llamadas persisten, lo que significa recibir entre 150 y 250 llamadas al año. Y si consigo convencerlos de mi desinterés, la conversación por parte de ellos usualmente termina con una invitación a que les refiera a alguien más, buscando así ampliar su red de contactos a importunar.
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