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Federico Díaz Granados
Puntos de vista

Ana Blandiana

Pocas veces la poesía, la verdadera poesía que siempre ha acompañado al ser humano en su periplo vital sobre la Tierra, tiene razones para celebrar con bombos y platillos. La razón es que la poeta rumana Ana Blandiana fue anunciada esta semana como la ganadora del Premio Princesa de Asturias en Letras, un premio que no solo hace justicia con una de las obras más emblemáticas de nuestro tiempo sino porque se trata de un reconocimiento a una intelectual consagrada a la recuperación de la memoria histórica en su país luego del régimen de Nicolae Ceaușescu.

Hace pocos años tuve la oportunidad de organizar un homenaje a su trayectoria en el marco del Festival Internacional de Literatura Las Líneas de su mano en la Biblioteca del Gimnasio Moderno. En aquel septiembre de 2019, antes de la pandemia y de que nos tocara vernos a través de las pantallas, Ana Blandiana vino a Bogotá en compañía de su traductora, amiga y entusiasta promotora de su obra Viorica Patea, una experta además en poesía inglesa y norteamericana y profesora de la Universidad de Salamanca. Ellas regresaban a Bogotá dos años después de haber participado en la Feria Internacional del Libro y Blandiana aceptaba con generosidad un homenaje que se le rendía desde un colegio. La oferente central del homenaje era la poeta española Raquel Lanseros quien escribió, a manera de “Poética” una aproximación a los temas y asuntos centrales de su obra en verso y en prosa. Fue no solo un acto lleno de emociones sino una semana en la que los lectores pudimos disfrutar de la lucidez de cada intervención de la poeta rumana en sus diferentes conversatorios, entre ellos con el escritor Juan Cárdenas, y otros encuentros con el público bogotano en el Centro de Memoria Paz y Reconciliación y algunas librerías. La lectura de cierre del festival fue memorable: un cerrado aplauso de pie durante varios minutos luego de su lectura final no podía ser la mejor clausura de un evento que desde el primer momento tuvo el carácter, la alegría, el tono y la reflexión de Ana Blandiana. Antes de esa lectura el poeta español Benjamín Prado compartió en sus redes sociales una frase emocionada que decía: “Hoy leeré con mi poeta favorita. Será muy emocionante”. Después divulgaría una foto con ella con la siguiente frase: “Con Ana Blandiana, la novia de mis poemas. No se puede ser más maravillosa. Me ha matado. Leer con ella en Bogotá me lo llevo a la tumba”. Y fue no solo un sueño cumplido para Benjamín sino para muchos asistentes que le escucharían en vivo por primera vez leyendo en su lengua natal con un acento que trae todo lo inmenso y poderoso de una tradición poética y literaria arraigada en su propia leyenda e historia.

El jurado del premio destacó que Blandiana es una “autora de culto en toda Europa, cuya obra destaca un profundo conocimiento del espíritu rumano durante un histórico período de opresión y establece como directrices de su proyecto literario la derrota y la esperanza”. De igual forma resalta que se trata de “una creadora radicalmente singular con una poesía indómita que refleja una capacidad extraordinaria de resistencia frente a la censura”. Nos recuerda, a la vez, su traductora Viorica Patea que Blandiana “está envuelta en un aura de heroísmo, tanto por su valiente resistencia a la dictadura como por su abnegación a la hora de reconstruir la sociedad civil, después de la caída del comunismo. Ha vivido poéticamente su propia época y ejerce la libertad de decir la verdad con la confianza de que el deber del escritor es escribir siempre lo que cree sobre el mundo”.

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