
Desde hace varios meses se venía solicitando un plan contra cíclico. El desplome de la economía lo reclama. El año pasado cerró con un famélico crecimiento de 0,6 por ciento. Y para este año de 2024 los pronósticos se están alineando entre 1 y 1,5 por ciento.
Después de la reunión gubernamental de Paipa –en la que el presidente Petro dejó esperando día y medio a sus colaboradores- el Gobierno, con varios meses de retardo, parece haberse dado cuenta del declive que trae la actividad económica, y de la necesidad imperiosa de poner en marcha medidas que reactiven su comportamiento.
Infortunadamente al Gobierno Petro solo se le ocurren medidas asociadas a mayor estatización de la economía. No le pasa por la cabeza que el sector privado, al que tanto palo se le ha dado en este primer año y medio de gobierno, pueda jugar un papel fundamental en el cambio de tendencia preocupante que trae la actividad económica. Y que es mucho más eficaz que el que puede asumir un gobierno caótico e ineficiente como el que tenemos. Que ni siquiera logra ejecutar convenientemente el gigantesco presupuesto que tiene aprobado para la vigencia en curso (502 billones de pesos).
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