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Federico Díaz Granados
Puntos de vista

El fin de los héroes

Hay un ejercicio de escritura que me gusta hacer con mis estudiantes y es redactar una carta a un héroe o una heroína con el que se sientan identificados. Siempre salen temas y asuntos de una gran originalidad y honestidad vital que nos permiten, muchas veces, romper el hielo y conocernos mucho más dentro de un curso o un grupo. Esto lo hago, por lo general, al iniciar un curso que se llama El viaje del héroe y que basado principalmente en la tesis del monomito que plantea Joseph Campbell en su libro El Héroe de las mil caras, busco que desde los viajes en los viejos mitos hasta el viaje interior del antihéroe moderno cada estudiante reconozca su lugar en el mundo. Así podemos pasar un semestre reconociendo las semejanzas en el viaje de transformación de personajes como Ulises, Don Quijote y Gregorio Samsa hasta Luke Skywalker, Harry Potter o Alicia, Anna Karenina, Úrsula Iguarán, Mrs. Dalloway o Laura Avellaneda.

No obstante, cada vez ha sido más difícil hacer el ejercicio pues las nuevas generaciones empiezan a carecer de esos héroes reales o de la ficción. Coinciden en algunos futbolistas o cantantes de moda, quienes de alguna forma han sido los ídolos y modelos de sus infancias y a quienes quieren parecerse, pero sí he llegado a la conclusión de que vivimos una ausencia de esas figuras que moldean de muchas formas nuestra identidad colectiva y personal. Los clubes, fiestas, convenciones y congresos alrededor de figuras del comic y la cultura pop se llenan, pero más como una reunión generacional o de culto.

Siento que en la sociedad contemporánea nos encontramos en una crisis de héroes y heroínas. Pareciera que salvo los que están instalados en el canon de la cultura y de la historia, cuyos fanatismos se transmiten de generación en generación, muchos de los más recientes parecen haber perdido su capacidad de inspirar y guiar a la gran audiencia. En un mundo caracterizado por el cinismo, la desilusión y la desconfianza en las instituciones, la ausencia de héroes que encarnen ideales nobles y valores morales es profundamente sentida a pesar de que los creativos, la industria del cine y editorial han apostado por crear personajes poderosos y extraordinarios que no logran conectar con las emociones y la sensibilidad de las nuevas generaciones. Por eso vemos que en las fiestas de Halloween, los adultos se disfrazan ahora, más que sus hijos, de aquellos personajes que los acompañan desde la infancia.

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