
Terminó esta semana el Foro de Bosques Tropicales en Oslo (OTFF por sus siglas en ingles), con importantes mensajes, sobre retos y oportunidades para los ecosistemas boscosos y sus poblaciones, así como para quienes desde el lado del desarrollo económico y financiero tienen impacto en sus decisiones sobre el futuro de los bosques con mayor incidencia en la regulación climática, la biodiversidad y las poblaciones étnicas más vulnerables del planeta. Centenares de asistentes, provenientes de Asia, África, Europa, y América, desde ministros, directores de organizaciones financieras, universidades, organizaciones étnicas, centros de investigación, sociedad civil organizada, estuvieron debatiendo una interesante agenda, que marca lineamientos de acción hacia el futuro próximo.
Desde la necesidad de movilización de nuevos recursos económicos para la protección y manejo sostenible de los bosques, pasando por las responsabilidades del sector productivo, especialmente los productores agropecuarios y minero energéticos,- “los commodities”-, así como el increíble apoyo de las nuevas tecnologías de monitoreo del cambio de cobertura y planeación de uso del suelo; por supuesto, el reconocimiento de derechos territoriales para pueblos étnicos y comunidades locales, incluyendo todas las modalidades de titularidad del suelo y del bosque, al igual que los derechos de uso. También, avances y retos sobre los mercados de carbono, y el rol de los pueblos étnicos en la implementación de fondos destinados al manejo de bosques; el papel de las economías ilegales y el crimen ambiental en la presión sobre los bosques, y la corresponsabilidad internacional en la trazabilidad de estos productos que están en el limbo de la legalidad.
Lo más interesante de este mosaico de prioridades temáticas fue precisamente la evidencia de trabajarlas de manera complementaria, concurrente, sinérgica, adaptándola a las condiciones de cada país. La ministra de ambiente de Indonesia mostraba cómo habían logrado generar una tendencia de disminución de la deforestación, basados en los derechos de población vulnerable sobre los bosques, los acuerdos con el sector agropecuario y la aplicación de la ley sobre el crimen ambiental, haciendo esfuerzos sostenidos, durante décadas, evidenciando la escala temporal que requieren estas intervenciones. La ministra congolesa llamaba la atención sobre la corresponsabilidad en los procesos de conflictos transfronterizos con grupos armados que afectaban los territorios protegidos de su país. Un grupo de empresas brasileras y sector financiero, mostró su modelo de trabajo para movilizar recursos público privados, en la asociación con empresas de comunidades locales que usan la biodiversidad. Desde Tailandia, se ven los esfuerzos para seguir los flujos financieros internacionales que demandan maderas que son explotadas ilegalmente en esta parte del mundo; y en Perú, los esfuerzos de lucha contra la minería ilegal de oro, están fuertemente ligados al vínculo con las organizaciones de la sociedad civil y los medios de prensa independiente, que evidencian lazos de corrupción nacional con los mercados internacionales.
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