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Rudolf Hommes
Puntos de vista

¿Atrapados sin salida?

El aumento del área sembrada de coca ha llegado aproximadamente a 250.000 hectáreas: Esto ocurrió después del Acuerdo de Paz y pudo haber sido inducido por la política de sustitución voluntaria de cultivos que contemplaba un pago en dinero y por no haberse previsto el desorden que crearía el retiro de las Farc del territorio. Sin embargo, al comienzo, el auge de producción trajo prosperidad a los municipios donde ocurrió. Se observó mayor bienestar económico e inversión de las familias productoras en capital humano con el regreso de niños y jóvenes a las escuelas (Lucas Marín Llanes y María Alejandra Vélez. Investigación en curso sobre la economía cocalera).

Pero en la actualidad se han deteriorado radicalmente el ingreso que reciben los productores y las condiciones del mercado que ya no es regulado por un agente hegemónico (las antiguas Farc) sino por grupos armados que compiten por el control territorial y no pueden garantizar estabilidad. Esto ha afectado severamente la seguridad alimentaria de las familias productoras (Ana María Rueda, investigadora de ideaspaz.org, en entrevista para CAMBIO). La situación reinante puede ofrecer oportunidades para sustituir o diversificar el cultivo, pero está causando estragos entre la población y la ha hecho más vulnerable a los grupos criminales.

La competencia entre ellos por el control territorial y el del negocio trae consigo un aumento de violencia. Llanes y Vélez no encontraron que el crecimiento del área cultivada hubiera inducido inicialmente la violencia, pero esta se ha intensificado y ha crecido el número de asesinatos de líderes sociales, reflejando posiblemente que las comunidades se oponen más abiertamente a los grupos armados.

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