
En la noche del 19 de junio de 2022, el Movistar Arena estaba de fiesta. Tambores, cantos, abrazos, lágrimas y celulares en alto celebraban los más de once millones de votos que acababan de convertir a Gustavo Petro en presidente. Afuera, bocinazos y euforia; adentro, un ambiente de victoria y triunfo.
De esta manera, la izquierda colombiana, apoyada por sectores de centro, llegaba por primera vez a la Casa de Nariño luego del desgaste del Gobierno de Iván Duque, ungido por Uribe en las elecciones anteriores.
Esa noche todo era euforia: sonaba al comienzo de una fiesta larga, de esas en las que nadie se pregunta todavía quién va a pagar la cuenta ni cómo se verá la casa al amanecer.
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios















