
Para los economistas el fenómeno de la ‘ilusión monetaria’ es la tendencia de las personas a confundir un aumento en la cantidad de dinero disponible con un aumento real en la capacidad de comprar más bienes y servicios, sin tener en cuenta el aumento de los precios que reduce el poder adquisitivo del dinero. La gente tiene más plata, pero no le alcanza para comprar más cosas.
Dos objetivos importantes de la reforma constitucional al Sistema General de Participaciones (SGP) aprobada el año pasado son fortalecer la autonomía territorial en la asignación del gasto para atender las prioridades y necesidades de cada región, y redistribuir los recursos del SGP a favor de las regiones más pobres para cerrar las grandes brechas y desigualdades que hoy existen en el país.
Sin embargo, es muy probable que los mandatarios locales y los congresistas que representan intereses regionales (es decir, casi todos) estén sufriendo de un fenómeno parecido a la ilusión monetaria, pues hacen cuentas alegres con la mayor cantidad de recursos que van a recibir, sin tener en cuenta que van a tener igual cantidad de nuevas obligaciones que atender. Además, porque redistribución significa dar más a unos y quitar a otros.
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