
El año pasado, cuando llegamos a tener 102 precandidatos presidenciales, tuve una idea. Si tantos y tantas, de diferentes pelajes, se creían capaces de dirigir los destinos de un país, yo podía inventar que Ono, mi perro adoptado, también estaba en capacidad de ser candidato.
¿Cómo construiría su candidatura?
Fácil.
Has alcanzado tu límite de artículos gratuitos
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
Suscribirme¿Ya tienes cuenta? Inicia sesión
4 min de lectura·0% leído
Lea los comentarios















