Mis pronósticos de 2022
15 Enero 2022

Daniel Samper Ospina

Mis pronósticos de 2022

En Palacio organizarán el premio al mejor esposo para galardonar a todos los funcionarios que se han valido de su puesto para conseguir contratos del Estado con su esposa.

Quizás en el mundo de los profetas no haya existido figura más importante que la de Hassan Nassar, el alto comisionado para las Profecías que, desde el oráculo de su cuenta de Twitter, ha sido capaz de denunciar los desmanes del gobierno al que pertenece sin despelucarse. Aunque parezca paradójico. Ayudado por los trinos que escribió en el pasado, con inusitada valentía el profeta Hassan ha puesto en evidencia los abusos de la mermelada gubernamental, la fanfarronería del fiscal general, el alto precio del dólar y demás asuntos cotidianos con una precisión que no se observaba desde los tiempos de gloria de colegas suyos como Walter Mercado.

Sin ánimo de competirle a esta nueva Regina 11 de la política  nacional -que le compite a la Regina de antaño, cuyo regreso a la arena electoral anunció esta semana- quiero aprovechar estos comienzos de año para asomarme yo también a la bola que lee el futuro. Y no me refiero, desde luego, al doctor Hassan.

El primer gran acontecimiento del mundo político sucederá en marzo, con las elecciones para el Congreso. El Centro Democrático arrasará en lugares como San Agustín, donde, gracias al vehemente llamado de Álvaro Uribe, las estatuas votarán en bloque por sus candidatos. Los delfines Miguel Uribe Turbay, María José Pizarro y Miguel Samper refrescarán la Cámara Alta. Anatolio resultará reelegido, lo mismo que Regina 11. La lista del Pacto Histórico conseguirá una curul afro para Isabel Zuleta y exigirá otra, de idénticas características, para J. Balvin. 

Las consultas de las coaliciones arrojarán como triunfadores a candidatos inesperados. Juan Fernando Cristo obtendrá la victoria en la de centro gracias al sorprendente apoyo —de último momento— del voto gago. Por la Coalición de la Experiencia logrará el triunfo Álex Char gracias a sus promesas de lavar la cachucha en los arroyos de Barranquilla y de repatriar a su amiga Aída Merlano, solicitud que radicará  ante Juan Guaidó (quien, por lo demás, continuará siendo presidente encargado de Venezuela por dos décadas más). Zuluaguita, por su parte, se retirará de la contienda para dedicarse a hacer videos de Tik Tok en tenis rojos, pasión a la que se dedicará en adelante.

Entre los meses de marzo y mayo, varios secretarios de Palacio se sumarán a la ya para entonces tradición palaciega de conseguir contratos para sus esposas, ante lo cual el gobierno se ve obligado a crear una nueva reforma tributaria, para poderlos financiar. Explotará entonces otro estallido social gracias al cual pasarán a la segunda vuelta presidencial Rodolfo Hernández y Gustavo Petro, los candidatos que mejor sabrán conducir los ánimos de incendio que agobiarán al país.

El ingeniero será favorito porque en el debate final amenazará con meterle un tiro a Petro, le pegará un sopapo en la nuca y prometerá implantar un gobierno austero dado que, como puede observarse en su cuero cabelludo, él sabe bastante de implantes. Pero el departamento de Antioquia al final inclinará la balanza en favor de Petro, que obtendrá la presidencia gracias a su promesa de renovación (y a los votos del doctor Luis Pérez).

En junio, la vicepresidenta se quejará en Twitter de que en el call center de Avianca nada que le contestan. Iván Duque cumplirá su promesa de entregar una carta a los colombianos que resultará más extensa que la presupuestada: se tratará de una carta magna para que se permita su reelección, o por lo menos la de Uribe (o la estatua que Uribe diga, siquiera). Todos los entes de control lo apoyarán, en especial el fiscal general, que es un completo ente, pero la oportunidad de presidir la fábrica de chocolates Mars, que le ofrecerá el gobierno de Estados Unidos para preservar la democracia colombiana, terminará por seducirlo. Y entonces el presidente perfeccionista  entregará el poder. 

El 7 de agosto se instaurará el gobierno humano. El presidente Petro creará el Ministerio del Amor para que lo maneje alguno de sus tuiteros; el de la Antipolitiquería, para que lo maneje Luis Pérez; y el de la Mujer, que quedará en manos de Armando Benedetti. El pastor Saade será nuevo ministro de Ciencia; Hollman Morris, de Comunicaciones, que ahora se llamará Ministerio de la Verdad, y quitará la licencia a los canales privados para otorgársela al Canal 2. 

En octubre, Claudia López comprará carro aprovechando que se desplomará el precio del usado. El Profe Vélez salará a la Selección, que no clasificará al Mundial. Llaneros ganará la liga. Abelardo de la Espriella y Arturito Char lanzarán un CD de duetos. Jennifer Arias publicará un libro llamado El infinito en un Junco.  Por empaquetarse unos chocolates, al expresidente Duque será despedido de la empresa Mars a los dos meses; regresará al país para integrarse al elenco de Muy buenos días y le costará trabajo aprender a pagar de su bolsillo los tiquetes de su hermano Andrés. 

El presidente Petro anunciará en su programa televisivo de los sábados un plan para convertir las pensiones en subsidios. El dólar se disparará. El Gobierno acudirá a préstamos en el exterior y pedirá a Gustavo Bolívar que renuncie a su curul, asuma la cancillería y se encargue de pedir créditos (y de que Bruno Díaz los cobre). Correrá el rumor de que el presidente busca una Asamblea Constituyente porque los verdaderos cambios de la revolución humana requieren de varios años. Anatolio anunciará que votará que sí. Los militares tendrán rencillas con el ministro de Defensa, el destituido exalcalde de Medellín, Daniel Quintero. El gobierno humano entrará en apuros. Roy Barreras renunciará al gobierno afirmando que no por ser de izquierda un déspota deja de ser un déspota. 

En medio del caos, surgirá una voz que incitará a protestar con rabia contra el Gobierno del amor. Será la de María Fernanda Cabal, quien movilizará la inmensa rabia social y anunciará su aspiración presidencial para las elecciones de 2026. 

Obtendrá el triunfo porque para entonces los jóvenes Cabal serán mayores de edad y ya no solo podrán votar por ella, sino ocupar cargos en su gobierno, como el recién conformado Ministerio para el Porte de Armas, que quedarán en manos de Roy Barreras (quien se convertirá al cabalismo). 

Uribe convencerá a dos estatuas de que voten por él. Daniel Quintero anunciará su aspiración presidencial para tumbar a la presidenta Cabal (para lo cual promoverá marchas). A la exvicepresidenta Martuchis le contestarán de Avianca, pero le colgarán al reconocer su voz. Y el rating de Muy buenos días se desplomará. 

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