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Sebastián Nohra
Puntos de vista

El egoísmo de los “solidarios”

Si la reforma pensional que el gobierno pondrá sobre el escritorio de los congresistas tiene los rasgos que insinuó durante la campaña, creo que veremos ahí el combate político y económico más tenso de la era Petro. Imagino, ese momento, como el sello de su mandato que quedará colgado en el corcho del imaginario popular, como fue el Caguán, el acuerdo de paz o la reforma tributaria de Carrasquilla. Imagino un país y un Congreso muy dividido y con la calle caliente de nuevo.

Sería la madre de las conquistas de la base dura del Pacto Histórico, quienes han jurado hacer de vengadores del pueblo contra el “neoliberalismo”. Y es, según ellos, el sistema de capitalización de pensiones, el símbolo de esa perversa ideología que malversó la idea de libertad. Con esa reforma le darían un golpe muy duro al sistema privado de pensiones, tendrían caja inmediata para entregar subsidios, cumplen una promesa de campaña y mandarían una señal de poder político contundente.

Es un tema muy interesante y multidisciplinario. Lo técnico y económico señalan la ruta del estado de cosas, de lo posible y lo sostenible. Pero también es una discusión filosófica e ideológica y eso determina, creo, desde dónde nos paramos cada uno. En teoría, a quienes creemos que la pensión es del trabajador y que es una suerte de salario diferido y defendemos un sistema libre (mucho más libre que el actual) de capitalización se nos acusa de representar un modelo individualista e insolidario. Somos, dicen, defensores de “la ley de la selva” y queremos abandonar a su suerte a quienes no pudieron jubilarse.

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