
Rodolfo Hernández es experto en acaparar titulares, la semana pasada lo hizo dos veces por cuenta del anuncio de la llegada y la —muy prematura— renuncia de Paola Ochoa, su fórmula vicepresidencial. Ochoa se fue de la campaña por motivos personales, pero dijo que había aceptado la propuesta porque la conquistó la independencia del ingeniero, un hombre sin maquinarias detrás y alejado de la política tradicional, muy similar a ella, que solo había ejercido el periodismo. Sin embargo, otra cosa demuestra su lista a la Cámara de Representante por Santander.
La lista de la Liga Anticorrupción ha estado envuelta en la polémica desde su creación, cuando varios de los que aspiraban a pertenecer a ella denunciaron que para entrar al selecto grupo había que pagar por el aval y luego dar el 10 por ciento del sueldo al movimiento, si se lograba obtener la curul. También se conoció que el precio para ser cabeza de lista era de 1.000 millones de pesos. Hernández le salió al paso a estos cuestionamientos diciendo que sí se pidió dinero, pero que no era para él, “le pedimos 400 (millones) al primero, 300 al segundo y 200 al tercero, porque no creemos que lleguen más según las encuestas”, y argumentó que esa platica era para pagar los gastos generados en el proceso de recolección de firmas de dicha lista. Básicamente, entraron los que tuvieron con qué pagar.
Por fuera se quedaron nombres como el de Emiro Arias —hoy candidato al Senado por Fuerza Ciudadana— y Jorge Figueroa, exsecretario de Desarrollo de Bucaramanga. El director político de la Liga, Óscar Jahir Hernández, dijo de este último que su salida se daba porque la gente lo relacionaba con el uribismo y eso habría podido traerle problemas a Rodolfo Hernández, ya que no quería que su movimiento político estuviese vinculado con otros partidos. Eso no importó a la hora de avalar a Érika Tatiana Sánchez —la cabeza de lista—, cuota de Mario Camacho, exgobernador de Santander, condenado en 2008 por peculado por aplicación oficial diferente, celebración indebida de contratos y prevaricato por acción.
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