
Cuando María Isabel Urrutia, campeona olímpica colombiana, llegó al Ministerio del Deporte a liderar esa cartera durante el Gobierno del presidente Gustavo Petro, hizo lo que la mayoría de los funcionarios hacen cuando aterrizan en cargos de mucho poder: sacar a quienes no les sirven para defender los intereses de la nueva administración y nombrar a sus amigos.
Eso no tendría nada de malo si no fuera porque a raíz de la llegada de uno de esos amigos favorecidos por la ministra, el señor Edwin Cabezas, nuevo director de posicionamiento y liderazgo deportivo de la entidad, han sido muchos los problemas que se empezaron a presentar, que han contaminado y enlodado la gestión de la dos veces medallista de oro para Colombia y que evidencian un verdadero despelote que podría terminar muy mal.
Desde hace unas semanas en la emisora W Radio hemos recibido varias denuncias por la cuestionada modificación de los instructivos técnicos que establecían un límite de edad de los deportistas en seis disciplinas que van a competir en los próximos Juegos Nacionales y Paranacionales que se realizarán en el Eje Cafetero en 2023.
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