
Llegó Navidad y con ella la última temporada alta del año en la que se espera que 3 millones de vehículos se movilicen por las principales vías del país. Uno de esos corredores, el más transitado en Colombia, es el de Bogotá-Girardot por donde circulan diariamente unos 55.000 vehículos en épocas como esta, pero que desafortunadamente se volvió una pesadilla por los interminables trancones.
Que ya uno no se demore tres sino ocho horas en llegar desde Bogotá hasta el municipio de Melgar en Tolima tiene una explicación: desde hace un año empezaron las obras del tercer carril en esa concesión que tienen como objetivo ampliar en algunos tramos la calzada para descongestionar el tráfico, especialmente en los sectores de Soacha, Silvania, Granada, Fusagasugá, Ricaurte y Girardot.
Pero la historia de este proyecto es mucho más complicada de lo que parece y aunque se espera que los problemas de movilidad se acaben y todo vuelva a la normalidad en 2025, cuando se supone terminarán las obras, hay mucha zozobra frente a lo que pueda pasar de aquí en adelante luego de conocerse el anuncio de la empresa Conconcreto de empezar su “operación éxodo” de la concesión Vía 40 Express, tras enfrentar graves problemas económicos.
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