
Es alentador ver cómo ya en medio de la contienda electoral, el país está discutiendo verdaderas propuestas de los candidatos y no los chismes de las coaliciones. El tema esta semana lo puso sobre la mesa el senador Gustavo Petro al plantear cuál sería su reforma pensional. Voces a favor y en contra empezaron a alimentar la discusión con muchas mentiras de lado y lado.
Por: Camila Zuluaga
Es evidente que Colombia necesita una reforma pensional, eso lo sabemos desde hace mucho, pues son miles los ciudadanos que con el sistema actual no se pensionarán jamás. La pregunta es: ¿cuál es la mejor reforma para el país? No hay una respuesta única, como en cualquier debate de economía política no hay verdades absolutas sino formas de ver el mundo. Por eso, en su visión de lo que debería ser Colombia, Petro plantea la nacionalización de las pensiones para con ese dinero otorgarle un bono mensual de 500.000 pesos a miles de adultos mayores de estratos bajos que no cuentan con una pensión.
Eso no necesariamente implica robarle la plata a las personas que hoy están ahorrando en fondos privados. Los colombianos solo podemos acceder a ese dinero cuando nos jubilemos, por lo tanto, esa plata a la fecha no es nuestra. Realmente, es una promesa de pagarnos a futuro lo que vamos ahorrando con algunos rendimientos. Eso no es muy distinto de la propuesta de Petro, pues la suya también es una promesa de pagar en el futuro el dinero que se nos quita hoy. A nadie se le está diciendo que no se le va a pagar una pensión. La verdadera diferencia es si se cree que el sector privado va a cumplir mejor la promesa que el sector público.
Si se piensa que el sector privado cumple mejor esa promesa, no se entiende cómo más de uno que hoy está participando en el debate publico dando gritos defendiendo los fondos privados, se pasó a Colpensiones en el último momento para recibir una mesada mayor. Esos que hoy aterrados salen a atacar una propuesta, que no digo que sea buena, decidieron hacerle la jugadita al sistema para que el resto de los colombianos los financien. Eso es lo verdaderamente aberrante de la legislación actual y que Petro no toca en su propuesta: la desigualdad que se genera al tener la posibilidad de hacer la transferencia de un sistema a otro por parte de aquellos que se ganan altos salarios y que terminamos subsidiando todos, pero principalmente la clase media -como siempre-.
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios













