
“ Para nadie es un secreto que la doctora Ramírez es la representación de Pastrana en el gobierno Duque y esa comunicación obedece a la intención de mantener viva la narrativa de una posible trampa en las elecciones”.
Por: Camila Zuluaga
Es una irresponsabilidad muy grande lo que han hecho diversos sectores políticos al extender un manto de duda sobre la transparencia de las elecciones presidenciales y de Congreso. A diferencia del pasado, en esta oportunidad no importa la ideología, pues desde varias orillas se advierte de un futuro fraude. Parecieran estar engendrando el argumento para respaldar a una posición anárquica frente a un resultado adverso.
El que ha hecho más ruido ha sido el expresidente Andrés Pastrana, quien manifestó palabras más palabras menos, que a través de oídas y de cosas que le cuentan, le ha surgido el temor de que la izquierda se robe las elecciones. No parece serio y mucho menos para la dignidad de un exmandatario soltar semejante bomba basándose principalmente en rumores. Pero no suficiente con eso, para darle aliento a esa teoría, la vicepresidenta de Colombia y hoy también canciller decidió enviar una carta repitiendo lo mismo que su aliado político. Para nadie es un secreto que la doctora Ramírez es la representación de Pastrana en el gobierno Duque y esa comunicación obedece a la intención de mantener viva la narrativa de una posible trampa en las elecciones.
En Colombia, las irregularidades electorales son múltiples, pero empiezan con la compra de votos y los ríos de plata que se mueven en campaña. La contienda actual no es la excepción y por eso sorprende el silencio de estos dos importantes dirigentes frente a lo que se está viendo en el seno incluso de su propio partido. Por poner un ejemplo, pues nombrarlos todos sería interminable, valdría la pena ver lo que está sucediendo en el departamento del Tolima. El viernes de la semana pasada sorprendió un gigantesco evento en Ibagué organizado por el exgobernador y hoy candidato al Senado por el Partido Conservador Óscar Barreto. Evento en el que se recibió al candidato presidencial de los azules David Barguil. La magnitud del encuentro fue tal que a ojo de buen cubero podría superar los mil millones de pesos en costos. Esas plazas no se llenan solas, la convocatoria obedece a buses, almuerzos, incentivos y todo lo que se ve en las correrías políticas.
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