
El senador Mario Castaño no solo ha perpetrado conductas cuestionables en el pasado, que justifica diciendo que cuando lo grabaron hablando de torcidos estaba nadando en mares de licor, sino que sigue incurriendo en ellas en pleno periodo electoral. En particular, en conductas rayanas con el Código Penal, por cuenta de la publicidad con la que promueve su candidatura en el departamento de San Andrés.
El fraude al elector es un delito que se configura cuando una persona induce al ciudadano a votar por uno u otro candidato valiéndose de cualquier engaño o ardid. En San Andrés hay quienes creen que Castaño estaría incurriendo en ese delito. En esta fotografía se ve al senador de la mermelada acompañado de la nueva estrella de la política isleña, Nicolás Gallardo Vásquez.

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