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Alejandro Villanueva
Puntos de vista

¡Nos vamos a volver socialchauvinistas!

En un país donde la delincuencia común atemoriza constantemente a la ciudadanía, es mucho más fácil retomar nuestro folclor narrativo y crear leyendas de personajes siniestros para poder así, echarles la culpa. El enemigo: los venezolanos. Es necesaria una amenaza que una a todos y todas, que impulse ese sentimiento patriótico y reemplace la lucha de clases interna apuntando la amenaza mayor, por un momento, reemplazando el “usted no sabe quién soy yo” por el “váyanse para su país”.

Cuando se usa la nacionalidad como adjetivo y sujeto a los hurtos, se crean barreras que terminan eximiendo a los mayores responsables de esta misma, reproduciéndola como un problema migratorio. ¿Por qué sufrimos delincuencia común? Los debates de dignidad laboral, control migratorio, acceso a la justicia, políticas públicas y salud no tienen importancia desde que ese enemigo siga ahí acechando y esperando a ser derrotado.

Pareciera que Colombia se acordara de la crisis humanitaria de nuestro vecino país a la hora de hacer política amenazando sobre un posible espejismo, pero hasta ahí. Ignora que se tiene una deuda histórica con Venezuela en temas migratorios. ¿Qué se le pide a un país sin memoria? Hoy, dar esa “mano” a los migrantes es la supuesta razón de la inseguridad. Pero tal rechazo no va hacia la delincuencia, el ladrón, que puede ser colombiano, italiano, panameño, mexicano y hasta gringo da igual. El problema es ayudar a los venezolanos, “porque vienen a robar, violar y asesinar”.

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