
No importa quién llegue a la Presidencia, el que llegue sí o sí tiene la posibilidad de convocar a una innovación y transformación de los medios públicos en Colombia. El domingo pasado fuimos testigos de cómo la agenda mediática estuvo liderada por los medios privados. Grandes analistas sentados en las mesas de radio y en los sets de televisión, una competencia que no aportaba mucho al debate, todos decían lo mismo. Algunos pasaron de manera leve por las Circunscripciones especiales para la paz, muchos se quedaron rato largo, y sí, culpa de la lentitud en los resultados de la Registraduría, en el análisis de las consultas dejando a un lado lo que podría estar pasando con los resultados del Congreso. ¿Pregunto, algún lector de esta columna se conectó para saber resultados a través de los medios públicos? Seguramente no, pero seguramente en jurisdicciones de Santander, su única opción fue Radio Nacional de Colombia. ¿Cuáles son nuestros hábitos de consumo?
Los medios públicos y que cubren gran parte del territorio nacional son: Teleislas, Teleantioquia, Telecaribe, Telepacífico, Canal Trece, Telemedellín, Canal Capital y en los Santanderes, canal TRO, A nivel nacional tenemos, Canal institucional y Señal Colombia y por supuesto la red de emisoras públicas del Ejercito, la Policía (donde prolifera la música tropical), Radio Nacional de Colombia y Radiónica. Ese ecosistema de radios públicas y regionales (administrado y dirigido desde RTVC) cuenta con 60 frecuencias, 8 emisoras descentralizadas en diferentes regiones del país y 11 más en municipios, especialmente golpeados por el conflicto, como fruto del Acuerdo de Paz y la misma Radiónica, cuenta con dos emisoras con estudio en regiones y uno en Bogotá. Un panorama que solo le hace falta incluir emisoras en lenguas nativas y sería perfecto. Su financiación se da por varias vías, siendo la principal el fondo controlado por MinTIC, a través de un modelo basado en convocatorias, al menos para el caso de la televisión pública. Esto significa concentración de poderes y por ende la pérdida de autonomía.
Estos son pilar de una democracia, ya vimos lo que ha pasado cuando esto no es del todo claro para algunos dirigentes: por un lado, el cambio que hizo la administración de Daniel Quintero en Telemedellín, algo similar ocurrió en Telecafé, y el escándalo de Juan Pablo Bieri en RTVC estrenándose como gerente de RTVC. Nada de esto debió suceder, la autonomía financiera y la independencia garantizada de sus socios es la única forma para así garantizarlo. Por supuesto, no sobra contar con profesionales con habilidades para decir que no a sus superiores y decir sí a lo que dice la ley; el respeto al pluralismo político, religioso, social y cultural; el respeto a los valores de igualdad, consagrados en el artículo 13 de la Constitución Política, primar el interés público sobre el privado y nunca olvidar la responsabilidad social de los medios de comunicación, su ética y su compromiso con sus audiencias.
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