
Últimamente he pensado mucho en la posibilidad de abandonar el mundo de las redes sociales, especialmente Twitter. Creo que mi vida sería mucho mejor si me voy de ese lugar que se convirtió en un campo de batalla, una cloaca, en el que te atacan por todo, en el que abunda la desinformación, la mentira, la falta de respeto por el otro y la insensatez.
Esa idea, la de irme, empezó a retumbar con fuerza en mi cabeza durante la última semana, tras una entrevista que le hicimos en la W Radio al señor Miguel Polo Polo, representante electo a la Cámara de Representantes para ocupar una de las dos curules de la comunidad afro, y que lastimosamente evidenció lo perjudicial que puede ser llevar discusiones como esa al análisis simple de los 140 caracteres.
En un ejercicio completamente periodístico quisimos escuchar la voz de una persona que fue elegida pese a tener muchos contradictores, incluso personas de raza negra que dicen no sentirse representados por él. Sin embargo, las preguntas y las respuestas de esa entrevista se trasladaron inmediatamente al mundo virtual y el objetivo, por supuesto, se desconfiguró.
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