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Mariana Garcés
Puntos de vista

Volver a soñar

Colombia enfrenta uno de los momentos más delicados de su vida democrática. Con las redes sociales a reventar, como una clara muestra de la radicalidad que nos invade. Por ahí pasa de todo. Antes se decía que esto o aquello era verdad, porque: “Lo dijeron por televisión”. Ahora, son las redes las que nos dan esas supuestas certezas. Creo que no hay colombiano que no participe de un chat con un promedio altísimo de mensajes por minuto donde termina hastiado de todo lo que por allí se dice y se lee. En esos espacios se agencian discusiones sin sentido, pues no existe disposición para oír al otro y mucho menos para reflexionar y eventualmente modificar una manera de pensar. La derecha contra la izquierda. Y en el centro, los que no pertenecemos a ningún extremo.

En los años que nos ha tocado vivir, y en conversaciones con amigos de la misma generación, coincidimos en que han existido dos momentos en la historia política reciente, en que nos hemos ilusionado con alguna posibilidad de cambio y de transformación social. Porque lo cierto es que son más las veces que nos hemos sentido devastados con la manera de conducir el país o con circunstancias que han golpeado de frente a la vida en sociedad; por ejemplo, cuando asesinaron a Luis Carlos Galán o en la cruenta guerra en los peores momentos del narcotráfico donde muy sinceramente llegamos a pensar que ya no había salida. Estos dos momentos de ilusión los resumo así: uno, en el gobierno de Belisario Betancur, en los que como presidente, intentó procesos de paz con las Farc EP y con el M-19; alcanzamos a ilusionarnos con el “sí se puede”; y el segundo, en el gobierno del presidente Juan Manuel Santos cuando se firmó el acuerdo de paz del Teatro Colón que incorporaba más de un 90 por ciento de las sugerencias de los opositores y a pesar de ello, fue clara la intención de no implementarlo en el gobierno del presidente Duque. Fueron momentos fugaces de felicidad, y la ilusión se desvaneció. Parece que el mayor consenso es que Colombia no pueda ser un país mejor.

No somos ajenos a la polarización que han vivido recientemente países como Perú y Chile. Y nos han vendido la idea de que el centro ya no es ninguna opción. Que todo está decidido y que reinará la izquierda o la derecha. Yo me resisto a creer que este sea el pensamiento de la mayoría. Todavía hay nueve millones de colombianos que pueden y tienen el poder para inclinar esa balanza. Es oportuno darle un chance a Sergio Fajardo como presidente de Colombia.

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