
Lo más delicado del episodio del hermano de Gustavo Petro visitando a Iván Moreno en la cárcel Picota de Bogotá, más allá de las contradictorias respuestas de la campaña, es la reacción inmediata que tuvo el candidato frente a los periodistas que publicaron el informe. Según narró el equipo dirigido por Ricardo Calderón en Noticias Caracol, Petro no respondió a la solicitud de información, pero sí escribió inmediatamente en su cuenta de Twitter: “Mal hacen nuestros rivales mediáticos, los mismos que iban a poner a hablar presos del narco diciendo que habían otorgado dineros a la campaña, poniéndolos a hablar ahora diciendo que se les ofreció rebaja de penas por votos”.
Preocupa esa inmediata respuesta porque esconde que aquel que se atreva a publicar algo en contra de su campaña o siquiera a cuestionar un accionar de sus allegados es denominado como rival. Esa ha sido la estrategia de muchos políticos a nivel mundial, encontrar en la prensa un enemigo para no tener que responder por los cuestionamientos que se les hacen. Es un método que han encontrado rentable, pues los medios atraviesan una evidente crisis de credibilidad frente a la ciudadanía. Dicha crisis obedece a muchos factores que se han analizado bastamente por miembros de los medios, académicos y políticos. Hay responsabilidad de todos, se ha hecho un mea culpa y en muchos casos se está intentando recomponer el camino. Por eso para cualquier democracia, minar aun más la prensa como en este caso lo hace Petro, es el caldo de cultivo perfecto para tener en el poder líderes autoritarios a los que poco les gusta la crítica.
No se entiende cómo pueden el candidato presidencial y sus acérrimos seguidores calificar el informe de Noticias Caracol como una nota hecha por sus rivales mediáticos. Calderón y su equipo son el grupo de investigación periodística más prestigioso de Colombia y podríamos decir incluso que uno de los de América Latina. De hecho, muchas de sus investigaciones y denuncias han sido utilizadas por el propio Gustavo Petro a lo largo de su carrera, en la compilación de información para sus debates. Sorprende que ahora, cuando se publica algo en su contra, se tilda entonces de enemigo a ese grupo cuando se atreve a cuestionarlo.
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