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Velia Vidal
Puntos de vista

21M

El viernes pasado escribí mi columna temprano, cuando apenas amanecía en Colombia. La envié a quienes amorosamente revisan mi texto cada semana: Sergio en todos los aspectos, principalmente de fondo, y Mateo, que se enfoca en la forma. Me disponía a salir a almorzar cuando empezaron las publicaciones en las redes sociales con motivo del Día de la Afrocolombianidad. ¡Claro! la fecha de mi columna coincidía con el 21 de mayo y yo lo había pasado por alto. ¡Qué desacierto! Pensé y lo comenté con Elkin, quien me acompañaba. Él me hizo recordar, un poco a manera de chiste, que todas las semanas escribo como si fuera la conmemoración de la abolición de la esclavitud.

Volví sobre las publicaciones en las redes y el panorama era el mismo de cada año: fiesta, alegría, sabor, disfraces, danzas que exhibían grilletes como un elemento del vestuario, afros destacados, listados de los aportes del pueblo negro a la sociedad y las mismas palabras repetidas hasta la saciedad, sin ningún esfuerzo por cargarlas de sentido y ponerlas en un contexto lógico: ancestralidad, historia, resistencia, representación, reconocimiento, raíces, entre otras.

Escribí en Twitter que estoy en desacuerdo con la mayoría de las formas de conmemoración o celebración del Día de la Afrocolombianidad, pero valoro su existencia porque sé que este camino se construye con aciertos y desaciertos, en una discusión ausente por más de un siglo. Me sostengo en esto y creo que es un tema que merece ser discutido ampliamente.

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