
Los procesos contractuales con el Estado hace rato se volvieron un problema para el país y una forma de desangrarlo. Con la licitación que el MinTic le entregó a Centros Poblados, que ya todos sabemos cómo terminó, se evidenció todo lo que está mal en la contratación pública y, lo peor, es que parece que eso es el pan de cada día en Colombia.
No importa la modalidad -licitación pública, selección abreviada, concurso de méritos o contratación directa. Tampoco es un problema que los contratos sean de menor cuantía porque a la hora de hacer la trampa, le apuntan al que sea.
Y entonces empiezan a proliferar las denuncias por pliegos diseñados a la medida de un solo contratista, presentación de documentos falsos, oferentes que no cumplen con los requisitos y que aún así logran altos puntajes y actividades económicas que no tienen nada que ver con el objeto a contratar.
Artículo exclusivo para suscriptores
Suscríbete para acceder a todo nuestro contenido.
SuscribirmeLea los comentarios














