
¿Por qué si en el primer trimestre de este año el PIB registra un crecimiento del 8,5%, y el 100% de los funcionarios públicos se aplauden y elogian mutuamente, el 89% de la gente opina en las encuestas que la situación económica está empeorando?
La respuesta técnica a esta pregunta es simple: porque el PIB no es un buen indicador de la situación económica y mucho menos de la social. Esto se sabe hace muchos años, y en 2010 el entonces presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, encargó a dos de los mejores economistas del mundo, ambos premios nobel, Joseph Stiglitz y Amartya Sen, que propusieran nuevos indicadores para medir el bien-estar económico y social de los países.
La respuesta práctica para Colombia también es simple: porque los frutos de este rápido crecimiento del PIB se han quedado en los bolsillos de unos pocos, mientras que a la mayoría de la población solo les han quedado las migajas.
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