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Sebastián Nohra
Puntos de vista

El periodismo militante

Una de las mayores decepciones y preocupaciones que me deja esta enardecida campaña es ver a medios y periodistas, con una trayectoria importante, haciendo fuerza desde su trabajo por el candidato de su corazón. Así, sin pudor y a pecho abierto abrazaron la militancia. Pensaron que un “propósito superior” (que gane su candidato para “salvar” a Colombia de otro) justificaba pisotear el oficio, usaron el género de opinión para operar con cálculo y alimentaron el fenómeno de las audiencias/tribunas que no abren su celular para encontrar información sino para que alguien confirme sus sesgos.

Alguien me dirá timorato por no dar nombres, pero es que me interesa discutir la idea sin distracciones, sin algún sello personal y que el lector saque sus conclusiones. Periodistas militantes los hay desde los medios más duros hasta los más blandos con el gobierno. Abrieron la puerta del periodismo de camiseta, un lugar con un camino incierto que en Colombia estaba aparentemente inexplorado, pero que en países como Argentina y España se instaló hace un tiempo y no ha traído resultados felices.

Habrá quien diga que en realidad solo se sinceró una manera de trabajar que antes se hacía de forma encubierta y solapada. Que bajo el disfraz del formalismo y las buenas maneras se operaba para ciertos intereses. A esa crítica le compro algunas cosas, no está mal tirada y puede complementar esta columna. Afortunadamente ya es historia la época en que cinco vacas sagradas se reunían en un restaurante refinado y decidían de qué se iba a hablar y de qué no durante la semana. En buena hora la competencia, las redes y el periodismo independiente dinamitaron el oligopolio informativo.

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