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Gabriel Silva Luján
Puntos de vista

La hora del “Centro”

Sin duda el resultado de la primera vuelta presidencial no deja de sorprender, sobre todo a aquellos que daban por sentado que las cosas se definirían esta vez como siempre se han decidido. De una manera sorpresiva y vertiginosa, Rodolfo Hernández superó con creces al candidato de los políticos, del establecimiento, del uribismo y de Iván Duque. Todas esas fuerzas -con todos los recursos a la mano en cuanto a dinero, medios, contratos, burocracia, ausencia de garantías, partidos y expresidentes- no lograron que su candidato Federico Gutiérrez pasara a segunda vuelta para ser el contrincante de Petro.

Caras largas, desconcierto y angustia en las toldas que representan el continuismo. Dicen que por los lados del Ubérrimo hasta los perros están escondidos debajo de las mesas. También en los salones sociales están estupefactos quienes consideraban que poner presidente era un derecho adquirido. Sin embargo, ayer mismo empezaron a sacudirse la desazón. No se habían cerrado las urnas cuando los más desvergonzados corrían a abrazar al nuevo redentor, al nuevo mesías. Arrancando por el propio Fico.

Ahora viene la gran encrucijada. Gutiérrez y los que lo acompañan no quedaron dueños de nada. Los votos del exalcalde de Medellín no son de nadie. Ese electorado terminará en estampida donde Hernández que es quien les da la oportunidad de derrotar a Petro. Eso significa que los intermediarios no tienen nada que intermediar. Se quedaron sin oficio los políticos, los expresidentes y los partidos. No tienen posibilidad distinta que guardar silencio y cruzar los dedos para que Hernández, si es elegido, los vaya a necesitar.

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