
Ciudades importantes como Sincelejo, Montería, Medellín, Barranquilla; más de 100 municipios y poblaciones enteras han sido amedrentadas, humilladas y reducidas por el Clan del Golfo. Un escenario dantesco que no vivíamos desde hace muchos años. Una realidad que sofoca, especialmente, a los más pobres y que nos recuerda que esa paz tan anhelada nos la negamos hace cuatro años cuando votamos por un proyecto estéril. Cuando preferimos la pose sobre la sustancia, el eufemismo sobre la realidad y lo superficial sobre lo estructural.
Cuatro años después, la opción de Federico Gutiérrez es trágicamente parecida a la de Iván Duque. Un proyecto de mucha vanidad y pocas ideas que seguramente tendrá una política de seguridad continuista y punitiva muy parecida a la que él mismo implementó cuando fue alcalde de Medellín.
Fico, el alcalde, famoso en redes y protagonista de titulares, salía él mismo a perseguir ladrones. Se vanagloriaba con cada captura e, incluso, estigmatizaba a los jóvenes de los barrios populares. “Cuando el señor Federico Gutiérrez llega a la administración de la ciudad todos nos volvimos objetivos militares, aquí todo paró, entonces el turismo se acabó, porque ese señor se dedicó a venir a los barrios con megáfonos a bravear a los bandidos, a hacer alianzas con otros bandidos, al fin de cuentas, el señor nunca acabó la delincuencia”, me cuenta Kbalac, líder de la Comuna 13.
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