
Hace unas semanas volví a Colombia, el país que mi padre quiso hace mucho tiempo para mis hermanas y para mí; a ese, que, sin embargo, poco tiempo después nos expulsó.
Porque fue la guerra, la injusticia, la organización del terror, lo que me obligó a vivir después una vida errante de país en país.
Pasaron los años, recorrí muchos lugares hasta que Colombia se convirtió en un simple recuerdo doloroso del pasado, pero no creía ni sentía al país ya como parte mía.
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