
La Contraloría estableció que el 33 por ciento de los municipios priorizados en el acuerdo de paz para poder llevar a cabo programas de desarrollo con enfoque territorial, PDET, no recibieron los recursos provenientes de las regalías.
Para entender este complejo tema se los voy a explicar en primera persona: si usted es el alcalde de un municipio pobre, afectado por el conflicto y con presencia de economías ilícitas, pero además no tiene padrino político que le impulse su proyecto en el gobierno y le cobre coimas, las segundas oportunidades para su población son escasas. Casi inexistentes.
Y así es nuestra triste Colombia, un país donde los políticos, el gobierno y hasta los órganos de control se aprovechan de los más necesitados. Un lugar donde la codicia destruye cualquier rayo de esperanza, y los funcionarios públicos saquean los dineros designados a la paz.
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