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Daniel Schwartz
Puntos de vista

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“¿Solo el 1 por ciento de los colombianos gana más de 10 millones de pesos?”, preguntó una y otra vez Yamid Amad a Luis Carlos Reyes, próximo director de la Dian. Como cuando un padre le explica al hijo que hay niños en África que no tienen qué comer, Reyes tuvo que explicarle al periodista que Colombia es un país pobre. Las burlas y las críticas a tan ingenua reacción del “maestro” –porque aquí, pasados los 70 años, todos reciben ese cuasi título nobiliario– no se hicieron esperar. A muchos, la reacción del cándido entrevistador les sirvió para justificar que los más privilegiados no saben en qué país viven. Sin embargo, pienso que pocos fueron al punto: lo de Yamid debería preocuparnos no porque así piensan los ricos, sino porque así piensan los periodistas más reconocidos. No debería sorprender a nadie que haya una minoría desconectada de la realidad del país. Debería sorprendernos, en cambio, que un gremio tan importante para la democracia no sepa que ganar 10 millones de pesos al mes te hace rico en un país de pobres.

Muchos periodistas, nobles ellos, que son el contrapoder y que están comprometidos con la gente, ganan tanto que no saben qué es lo verdaderamente importante por contar. Es una élite periodística, la que más resuena y posiciona su agenda en el debate público, que está completamente desconectada de la gente.

Entiendo que el periodismo también debe estar cerca del poder, o por lo menos un tipo de periodismo debe tener acceso a las esferas del poder para así comprender el tejemaneje de quienes manejan el país. Pero una cosa es estar cerca del poder, comprender su lógica, mirarlo con lupa, y otra muy distinta es fundirse con él: sobran las amistades entre periodistas y políticos, entre periodistas y grandes empresarios. Dirán que cada uno se junta con quién quiera, claro, pero entonces no salgan con que son valientes y toda esa parafernalia, y todos esos adjetivos grandilocuentes para enaltecer el oficio. Dudo que los cocteles y las galas sean parte de un trabajo encubierto.

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