
Hoy en día en las ciudades de la región Caribe para arrendar una vivienda, tan importante como el valor del alquiler es conocer el monto mensual aproximado del servicio de energía en dicho inmueble. Muchos buscan hoy cambiar de estrato social para pagar una factura menor. La marcha de Electricaribe, la empresa encargada del suministro de energía en la región fue vista por sus sufridos usuarios con alborozo y los operadores que lo reemplazaron, Afinia y A-ire, fueron recibidos con esperanza. Pero esta ilusión se ha ido convirtiendo primero en una extendida frustración y luego rápidamente en una indignación generalizada. Los plantones, las marchas con antorchas, las desconexiones de contadores y los bloqueos de vías públicas se han presentado en varias ciudades de la región como una forma de expresar el descontento social sobre el servicio.
En general, los usuarios se quejan de las frecuentes interrupciones del servicio que afectan gravemente sus hogares y sus actividades económicas, la falta de claridad en el procedimiento de cobro y del brusco incremento en las tarifas que deben pagar. No importan las medidas de austeridad en el consumo por parte de los usuarios o si su familia se va de vacaciones. El recibo siempre vendrá incrementándose de una manera alarmante y arbitraria. No se trata solo de los hogares sino de los empresarios que ven cómo sus negocios se vuelven inviables ante los extraordinarios costos del servicio de energía y la complaciente inacción de la Superintendencia de Servicios Públicos.
La empresa A-ire, que opera en los departamentos del Atlántico, Magdalena y La Guajira, argumenta haber recibido un catastrófico legado de parte de Electricaribe, cuyo servicio era tan malo que los apagones ocurrían con una frecuencia tres veces superior al promedio nacional. La infraestructura heredada como circuitos, líneas de transmisión y transformadores estaba al límite, lo que la ha llevado a realizar inversiones billonarias para garantizar un eficiente servicio. Esta empresa informa que ha reducido las horas sin luz hasta la mitad de las veces en comparación con lo que sucedía en la época de su antecesora.
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