
Es bastante generalizada la desconfianza en las estadísticas, lo que se refleja en la popularidad de una frase del escritor norteamericano Mark Twain que suele repetirse en las conversaciones sobre el tema: “Hay tres tipos de mentiras: mentiras, grandes mentiras y estadísticas”.
Es una apreciación injusta. En realidad, salvo en casos patológicos como el del expresidente Trump que se inventaba cifras, las estadísticas no son mentirosas cuando se obtienen con métodos rigurosos; las mentiras las dicen quienes manipulan los datos, o mejor su presentación, para justificar una política, demostrar una tesis o destacar unos resultados.
En Colombia la mayoría de las estadísticas económicas provienen del Dane y del Banco de la República, que son dos entidades muy profesionales, con métodos rigurosos y continuidad en la forma de medición. El problema es que con las mismas cifras publicadas se pueden sacar conclusiones diametralmente opuestas, dependiendo del propósito de quien las utilice.
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