
La derecha en Colombia no ha hecho sino repetir que harán una oposición seria, juiciosa, rigurosa y con respeto a la verdad. Sin embargo, apenas el nuevo gobierno radicó la nueva reforma tributaria en el Congreso, los líderes de opinión y hasta los políticos de ese sector, empezaron a decir que el proyecto de ley es igual al del exministro Alberto Carrasquilla, que provocó el estallido social del año pasado en Colombia.
Por supuesto que no es igual y no es justo equipararla con una iniciativa que pretendía ponerle IVA a más productos de la canasta familiar que hoy no tienen ese impuesto y, lo que es peor, ampliar la base de personas que declaran y pagan renta en Colombia, incluyendo las que ganan menos de 10 millones de pesos. Todo eso en un momento en el que el país apenas estaba saliendo de la pandemia.
Aunque la reforma de Carrasquilla fue destacada por expertos, académicos y economistas, por su objetivo de crear un sistema más progresivo, la gente del común la rechazó porque era un impacto directo a la clase media y el timing para presentarla no era el mejor. El gobierno de Duque ya había gastado su capital político y, como si fuera poco, no la supieron comunicar. Por eso, insisto, la de ahora no es igual.
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