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Valeria Santos
Puntos de vista

Un plan perfecto

Desde que se posesionó, el contralor general, Felipe Córdoba, sabía que debía dejar un sucesor. El plan tenía que ser perfecto. Y lo fue. Engordó la Contraloría, la llenó de funcionarios políticos, revivió el control previo y construyó una relación muy cercana con la Universidad Industrial de Santander, UIS, encargada de realizar el examen a los aspirantes y de calificar sus hojas de vida. Felipe Córdoba siempre supo que para inmortalizarse tenía que seguir gobernando el ente de control en cuerpo ajeno. Y así será.

El Congreso está ad portas de elegir nuevo contralor general. Es una lástima que la lista de los finalistas tenga preocupantes vicios de forma y de fondo. Las polémicas alrededor de la prueba realizada por la UIS no han sido menores. Lo que no conoce la opinión pública, pero sí lo tienen muy claro los congresistas, es la relación de un importante funcionario de la Universidad con el contralor Felipe Córdoba.

El señor Francisco Mosquera Zota era el asesor político del rector de la UIS, Hernán Porras, es decir, su enlace con el Congreso, cuando los presidentes del Senado, Juan Diego Gómez, y de la Cámara de Representantes, Jennifer Arias, firmaron la resolución 001 de 2022 en la que abrieron el concurso para la elección del nuevo contralor general. La cercanía del señor Mosquera con la representante Arias, que seleccionó a la UIS para hacer el concurso, y con el contralor Córdoba quedó consignada en su cuenta de Instagram.

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